CONOCE LA SOLUCIÓN

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Incluir sellos frontales que den información clara, visible y veraz

La evidencia científica muestra que el etiquetado frontal con información fácilmente comprensible logra modificar las elecciones de los consumidores al momento de comprar. Estos mismos estudios, además, muestran que los sellos con información no solo alientan a los consumidores a tomar decisiones más saludables, sino que incitan a la industria a reducir la cantidad de nutrientes críticos de sus productos. Algunos estudios destacan que el etiquetado frontal no solo comunica claramente que un producto tiene un exceso de un nutriente crítico -azúcar, grasa, sodio-, sino que este tipo de etiquetado brinda señales visuales rápidas y fácilmente comprensibles que permiten a los consumidores identificar los productos no saludables y hacer mejores elecciones alimentarias.

En países como Uruguay, la evidencia muestra que los sellos de advertencia chilenos se asocian a mayores beneficios comparados con el sistema de semáforos. Esto debido a que lograr comunicar el mensaje sobre saludabilidad de los productos de forma mucho más clara, disminuyen la percepción de que los productos ultraprocesados tienen beneficios para la salud y desalientan su consumo habitual. Por otro lado, al evaluar la eficacia del GDA, otros estudios han encontrado que este formato –que contiene más valores numéricos que otros- toma mucho más tiempo en ser procesado por las personas para el proceso de toma de decisión. Esto se considera una desventaja, pues los consumidos suelen tomar decisiones muy rápidas basadas en otros criterios y no en el impacto que puede tener el producto en su salud. De hecho, los resultados muestran que al incluir información nutricional cuantitativa en las etiquetas –especialmente los porcentajes que muestra el GDA-, los consumidores no solo necesitan mucho más tiempo para extraer la información relevante del producto, sino que es menos probable que la comprendan y que produzca un impacto en sus decisiones de compra.

infografia v6
infografia mapa mundi oficio
infografia mapa mundi oficio
etiquetado GDA

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Regular la publicidad dirigida a niños

De acuerdo con la evidencia, algunas cosas que podemos hacer como país para proteger a niñas, niños y adolescentes de la obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles asociadas a la mala alimentación tienen que ver con la regulación de:

  • La publicidad de productos ultra procesados altos en azúcar, sodio y grasas saturadas (comida chatarra) en televisión, radio, medios digitales, mobiliario urbano.
  • El uso de personajes y expresiones infantiles especialmente atractivos para nuestros hijos que los inciten al consumo habitual de productos ultraprocesados.
  • El uso de concursos y/o actividades que promuevan y/o persuadan al consumo de productos ultraprocesados.
  • El patrocinio y/o auspicio por parte de empresas a programas educativos, programas de salud, actividades deportivas, actividades culturales, entre otros, que implique la promoción y/o exhibición por cualquier medio de marcas y productos comestibles ultraprocesados y alimentos que causan daño a la salud.

Ubicación de las piezas publicitarias, promocionales o de patrocinio de productos comestibles ultraprocesados y alimentos que causan daño a la salud en espacios virtuales especialmente diseñados para niños, niñas y adolescentes, como redes sociales, páginas web, aplicaciones, y todo tipo de publicidad interactiva.

Más información en:

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Promover entornos escolares alimentarios saludables

Para fomentar una alimentación saludable, completa y equilibrada en niñas, niños y adolescentes es muy importante promover y adoptar políticas que transformen positivamente los entornos en los que estos se desenvuelven. En ese sentido es importante:

 

  • Regular la venta y el consumo de productos ultraprocesados comestibles o bebibles en el entorno escolar
  • Restringir la promoción, mercadeo y publicidad de productos ultraprocesados en el entorno escolar, así como el patrocinio de actividades escolares dirigidas a niñas, niños y adolescentes.
  • Fomentar en la comunidad educativa el entendimiento de las consecuencias que puede traer el consumo excesivo de productos ultraprocesados altos en azúcar, sodio y grasas saturadas, así como las acciones que deben ser tenidas en cuenta para contrarrestar los ambientes obesogénicos.
  • Fortalecer los conocimientos y prácticas en torno a la alimentación, favoreciendo la producción y el consumo local de alimentos naturales y reales.

 

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Impuestos saludables

Una de las medidas más costo efectivas para promover hábitos alimentarios saludables son las políticas de precios. La evidencia recomienda:

  • Crear un impuesto al consumo de bebidas azucaradas no menor a 20%, con el objetivo de reducir obesidad, diabetes y enfermedades crónicas no transmisibles. Eso a su vez generaría un recaudo de 1% del PIB.
  • Tomar medidas para bajar precios a alimentos naturales y reales (frutas, verduras, tubérculos, leguminosas, etc.), preferiblemente de producción agrícola local.

 

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